entrega-maleta-solidaria-kenia.jpg

Una maleta solidaria en tu safari a Kenia

Carles-Parreu.jpg

Carles Parreu, Director en Worldjet Viatges

septiembre 2022

Profesional del turismo por vocación desde hace más de 35 años y propietario y gerente de su propia agencia de viajes en Tarragona desde hace dos décadas, Worldjet Viatges. Hace algo más de un año compagina su profesión con su otra gran pasión, la restauración, siendo el responsable de un pequeño restaurante de moda en la parte alta de la ciudad. Carles es entusiasta, viajero incansable y una persona que exprime la vida al máximo. Contagia positivismo y “buen rollo” a todo el que tiene a su alrededor. Su objetivo: ¡Seguir descubriendo mundo!

Índice

  1. undefined
  2. undefined
  3. undefined
  4. undefined
  5. undefined
  6. undefined
  7. undefined
  8. undefined
  9. undefined
  10. undefined
  11. undefined
  12. undefined

Todo viaje tiene un origen

Hay días de aquellos que parece que te levantes con todo de cara. Llegas a la oficina y te encuentras un mail donde en el asunto dice: Te vienes de viaje a Kenia. Pam! Un resorte interno se activa y entra en estado de alerta. No es una pregunta, es una invitación. Tengo 10 minutos para buscar alguna excusa buena, no buena no, muy buena, para decir que no. Por fin se ha reactivado el trabajo, dejamos atrás las restricciones creadas para la pandemia, los clientes están ansiosos de organizar las vacaciones de verano, los viajes de empresa se han puesto en marcha de una manera sorprendente… pero esto no sirve de excusa para no volver a África.

Ante la imposibilidad de renunciar, solo me queda confirmar mi participación y pedir dos cosas, itinerario y actividades y la más importante, que los días hasta la fecha de salida, pasen muy rápido.

El mosquito de África

Dice la leyenda que existe un misterioso mosquito en África, que te pica nada más llegar. Solo unos minutos después de bajar del avión se posa sobre ti un instante, pero su aguijón es eterno y no hay vacuna posible. Quedará instalado toda la vida en tu alma viajera. Los síntomas son fáciles de detectar, asombro por todo lo que ves, un cambio total de la perspectiva y ganas tremendas de disfrutar ese instante, haciendo empequeñecer los problemas diarios que arrastramos los occidentales y entendiendo que la felicidad máxima se puede alcanzar sin nada material.

Un safari al estilo Icárion (un viaje sostenible a Kenia)

Icárion, es la mayorista que ha decidido invitarme a conocer Kenia. Me llaman y me cuentan, que tipo de viaje a Kenia haremos. En primer lugar me sorprende el concepto. Se trata de un “viaje sostenible” por todo lo que después pude comprobar. Hay una primera parte más tradicional de viaje de Safari. Volaremos a la ida con Air France, vía París y aterrizaremos en el aeropuerto de Nairobi. Descansaremos y al día siguiente visitaremos Aberdares. Continuaremos nuestro viaje por Kenia en dirección al Lago Nakuru y finalmente a la zona de Masai Mara, donde y aquí empieza la segunda parte del viaje, nos alojaremos en ADCAM Mara Vision Camp.

Me explican que este Camp, está gestionado por los propios Masai. Que las actividades se hacen con ellos y que tienes la oportunidad de conocer sus tradiciones, su manera de vivir y sus creencias.

Ya está claro, si antes tenía ganas de ir, ahora ya ansío la llegada de la fecha.

La maleta solidaria

Me han explicado que gracias a la colaboración de Icarion con Air France y KLM, vamos a poder llevar un exceso de equipaje, una maleta adicional, llamada “maleta solidaria”, donde podremos facturar cosas necesarias para aportar a la gente del Camp.

Cuando lo cuento en la oficina y a mis amigos, todos quieren colaborar, en pocos días, tenemos preparada una maleta, con material escolar, libretas, lápices, productos de farmacia, algo de ropa. Productos que aquí encontramos fácilmente y que, sin embargo, en África adquieren un valor especial.

Todo viaje tiene un principio

Ha llegado el día, nos juntamos 4 personas en el aeropuerto de Barcelona. Al resto de grupo lo encontraremos en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, porque vienen desde Madrid. Presentaciones, saludos, aún con miedo por el maldito covid, no sabemos si nos podemos dar dos besos o tenemos que presentarnos que una manera más nórdica y sólo inclinamos la cabeza en modo de saludo oriental. En el avión de Air France nos informan que ya no es obligatorio el uso de la mascarilla. Como estamos repartidos por todo el avión, cada uno hace lo que ve a su alrededor. La llegada a Nairobi es la entrada al continente africano. Miro las caras de mis acompañantes y puedo ver como ese mosquito misterioso se va posando sobre sus espaldas y les clava el aguijón. Las caras de sorpresa aparecen en quién no conocía estas tierras, y esto no es nada todavía. Pasamos el control de pasaportes y recogemos el equipaje. Llegamos tarde al hotel, pero todavía nos preparan algo para cenar. Primeras bromas entre todo el grupo y retirada, que mañana será un día impactante.

Aberdares y Lago Nakuru

Nos levantamos e iniciamos nuestro safari en Kenia con Icárion de camino hacía Aberdares, donde comemos en el Aberdare Country Club. Esta es una manera de hacer un safari diferente; no vamos con los 4x4 buscando animales, sino que nos instalamos en el hotel árbol y en los miradores habilitados para ello disfrutaremos de los primeros animales que vemos en este viaje. Elefantes que se acercan a beber a la charca, búfalos, hienas y diferentes aves. La imagen es preciosa, desde la comodidad del hotel y con un silencio sepulcral disfrutamos de la belleza de la naturaleza. Podemos ver como entre ellos se ayudan, conviven y se ignoran. Pudimos ver en primera persona la parte más dura del ciclo de la vida.

Después de un descanso reparador y de un muy buen desayuno, iniciamos la marcha hacia el Lago Nakuru, famoso por sus flamencos, que se instalan en el lago para alimentarse de sus algas. Aunque debido al cambio climático, ha descendido la cantidad de flamencos, impresiona verlos con el colorido que aportan al lago. Otros animales como rinocerontes y jirafas campan a sus anchas, ignorando el ruido de los motores de los vehículos. Todo está pasando muy deprisa. El grupo está muy bien formado y poco a poco las bromas van tomando las conversaciones del día a día. Es un buen grupo. El viaje va viento en popa y a toda vela.

Todo viaje tiene un cambio de ritmo (llegada a Masai Mara)

Llega el día que esperamos todos con muchas ganas. Unos cuantos del grupo ya ha hecho safaris, los otros no, pero todos llevamos tres días pensando como irá esta segunda etapa del viaje, ¿que nos encontraremos en el Camp? Aunque cada uno se ha hecho una idea de cómo será esta parte del safari, sinceramente creo que ninguno nos imaginábamos que viviríamos.

A la llegada al ADCAM Mara Vision Camp, nos espera un grupo de Maasai, liderados por William. la bienvenida es sincera, la expresión de sus rostros así lo demuestra. Nos explican su funcionamiento. Situado en el Mara, el corazón de la región Masai, este campamento se ha creado como uno de los motores económicos del gran proyecto ADCAM Mara Vision School. Esta escuela cada día del año recibe a más de 200 alumnos de educación infantil y primaria. Unos 80 niños viven en la escuela. Conocemos a Rosa Escandell, la persona que gestiona toda la infraestructura que hay en esta gran iniciativa solidaria. Si al llegar a África nos picó el mosquito, al llegar al ADCAM Mara Vison Camp nos han inyectado en vena el mundo masai. Todo nace de un sueño e ilusión de William, que de pequeño veía como el futuro de su tribu era muy complicado. Guerreros que ya no tienen con quien luchar y guerras perdidas antes de empezar. Tampoco les dejan ser pastores de ganado. Las mujeres soportan todo el peso familiar. William quería un futuro mejor para su pueblo. Y para ello encontró a la mejor aliada posible, Rosa, una mujer con las ideas muy claras y las capacidades y voluntad para llevarlas a cabo. Un team perfecto. Pero todo esto no es trabajo de uno, ni de dos. Toda la comunidad maasai se ha puesto manos a la obra para conseguir una vida mejor.

Tres días intensos, donde los sentimientos están a flor de piel. Escuchando a Rosa y William, creemos que les entendemos y lo vivimos con ellos, pero seguramente solo nos están transmitiendo una pequeña porción de lo que es y significa para el pueblo maasai el proyecto ADCAM.

Todo viaje tiene un punto álgido

Sabíamos que el punto álgido del viaje había llegado. La primera experiencia desde el Camp, fue visitar el río Mara. Donde hipopótamos instalados dentro del río, simulando piedras, reposaban tranquilamente hasta que, con la caída del sol, poder salir a comer. Durante una hora estuvimos esperando este momento, con un silencio total. No se nos oía ni respirar. Lamentablemente el hipopótamo es un animal muy asustadizo y en ese momento empezó una tormenta eléctrica, que eliminó la posibilidad de ver desfilar a estos animales de más de 4 toneladas de peso. Pero el día no había terminado. A 10 minutos en jeep, la gente del ADCAM Mara Vision camp, habían montado unas tiendas de campaña individuales, para que pudiéramos pasar la noche en plena sabana. Un fuego iluminaba este campamento improvisado y una mesa larga, nos aguardaba para cenar apaciblemente. Sí, ¡de película!

Alrededor del fuego y alargando el día continuamos escuchando las vivencias y experiencias de Rosa y William. Finalmente nos retiramos a dormir, con la tranquilidad que Olitinga, el mayor de los maasai, iba a vigilar nuestro descanso.

De safari acompañados de masais

Los primeros comentarios de la mañana fueron los sonidos nocturnos, muchos de nosotros urbanitas, somos capaces de dormir con el ruido de un camión de basura pasando por nuestras calles o jóvenes con un tono de voz más alto de lo normal a altas horas de la madrugada, cuando inician la retirada, después de la fiesta nocturna. Pero nuestros oídos no están acostumbrados a oír el viento, una rama que se parte, seguramente pisadas de algún animal que se acerca a buscar alimento y como nos parecemos a los hipopótamos en lo de asustadizos, nadie salió de su tienda en toda la noche.

Que mañana, que día, que vivencias. Elefantes, jirafas, leones, rinocerontes, cebras, guepardos, monos, infinidad de aves, te faltan ojos para verlo todo. La mente se satura. Hay un momento en que tienes que priorizar, entre fotografiar, grabar o disfrutar solo viendo. Y quizás esta es la mejor opción. Escuchar el sonido de la naturaleza y verla es algo a lo que no estamos acostumbrados. Una experiencia que hay que vivir. Poder seguir a los animales acompañados por expertos guías maasai, nos da la opción de acercarnos de una manera segura y oír las explicaciones de una manera muy natural, ya que es lo que han vivido siempre. Accedes a sitios y momentos únicos, que consiguen que vivas unos momentos intensos. Pero todavía nos faltaba la guinda del pastel.

Las instalaciones del Camp, perfectamente acondicionadas y sostenibles, nos brindaban la posibilidad de descansar y recuperar fuerzas para el día siguiente y continuar impregnándonos de los aromas, sabores, colores e intentar “robarles” un poco de su manera de ver la vida.

Visita a la escuela del ADCAM Mara Vision Camp: una de las mejores experiencias de mi vida

La penúltima mañana fue muy intensa. A 250 metros del Camp, se encuentra la Escuela. Difícil de explicar cómo te sientes al llegar a un lugar donde 400 ojos te observan, con una mirada de sorpresa, admiración, respeto y seguramente esperanza. Sé cómo los mirábamos nosotros; con sorpresa, admiración, respeto y esperanza. Sorpresa, al ver que se puede conseguir con ilusión, tenacidad, mucho trabajo e idas claras. Admiración por ver como estos niños, salen adelante, algunos de ellos duermen en la escuela, otros hacen largas caminatas diarias para ir y volver a su casa. Respeto al ver sus valores, sus ganas de aprender y mantener sus tradiciones que les une a su gente y a su tierra. Y como no esperanza. Esperanza de que puedan salir adelante y nos enseñen y exporten su manera de ver la vida.

Nos dieron la posibilidad de jugar con ellos, nos dedicaron canciones y bailes. Y unas sonrisas bellas y sinceras. Seguramente una de las mejores experiencias de mi vida.

El material que trajimos con la Maleta Solidaria se entregó al director y profesores de la escuela, para que ellos lo distribuyeran entre las diferentes clases.

Pero aún quedaban cosas por hacer. Cada noche nos reuníamos después de cenar y tomando una copa, comentábamos nuestras sensaciones. El grupo estaba ya formado. La convivencia entre nosotros fue muy fácil. Y recordad que estamos hablando de un grupo de agentes de viaje, viajando. Todos sabemos lo que queremos y como. A veces pueden surgir ciertos roces, según como se encaran las situaciones. Pero no, con el tipo de viaje por Kenia que estábamos haciendo no se hubiera permitido.

Misa Masai

A la mañana siguiente Rosa nos tenía guardada la penúltima sorpresa. Con los 4x4 nos trasladamos a poca distancia del Camp, donde al ser domingo se oficiaba una misa. La integración fue total. Gran parte del grupo canto y bailó con la gente local, creando una fusión y demostrando que el ritmo y la música nacieron en África. Un poco más de una hora intensa, donde los ves abrazar su fe. Donde se dejan ir y agradecen a un Ser Supremo, por lo que tienen y no para que les dé más. Seguramente en estos lugares la religión toma otros matices. Si tenéis la oportunidad, no os lo perdáis.

Todo viaje tiene un final, pero ¡qué final!

Y como todo viaje tiene un final, ya solo nos quedaba una última noche. Después de cenar y otra vez alrededor del fuego, nos reunimos. La idea era comentar y explicar nuestras vivencias en estos días… y allí brotó todo. Uno a uno explicamos qué habíamos sentido, cómo lo habíamos vivido. Las emociones estaban a flor de piel, costaba expresarte, aparecieron las primeras lágrimas, palabras entrecortadas, algún abrazo o palmada de complicidad y apoyo. ¿Qué más se puede pedir de un viaje? Que no se acabe. Pero también teníamos muchas ganas de poder compartir con nuestras familias y allegados, así como con nuestros clientes, esta experiencia sin igual.

Al día siguiente, nos despedimos uno a uno de toda la gente que hace posible este gran sueño que es ADCAM. Abrazos sinceros que te llegan al corazón. Nos vamos con las maletas vacías y con muchas ganas de volver a llenarlas.

La iniciativa de la maleta solidaria de Air France y KLM, con la colaboración esencial de Icárion, puede aportar una ayuda extra a toda la comunidad masai. No dejéis de utilizarla en vuestros viajes a Kenia.

Valoraciones de este artículo

4,6 / 5 (46 votos)