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La isla de los mil nombres (Sri Lanka)

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Juanjo Marco, Director Viajes Salamanca

abril 2022

Juanjo es propietario y gerente, desde hace 30 años, de una pequeña agencia de viajes en Salamanca en la que ha conseguido algunos reconocimientos a lo largo de su trayectoria. Como el mismo se considera es “un afortunado de la vida, un disfrutón polifacético, creativo y activo al que le encanta su trabajo, viajar y la vida”.

Índice

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Sri Lanka, nación de raíces budistas, apenas unida a India por el puente de Adán, fué tan nombrada y renombrada, que se la conoció como "la isla de los mil nombres", entre los que se cuentan, Serendib, Taprobane, Ceilán, Sielen Diva, Tenerism, Salike, Lakdiva, Simundu, Heladiva, Sinhale, Lakbima, Selon, Zeloan, Ranapida, Tilaan, Salabha..... y ahora para mí: la isla de la Esperanza; la esperanza de volver a viajar, de volver a vivir.

Mapa del recorrido

Inicio del viaje y Filomena turca

Mi viaje a Sri Lanka con Icárion en enero de 2022 empezó un poco accidentado, pues se tuvo que postponer pocas horas antes de iniciarse debido a lo que en España bautizamos como “La Filomena Turca”. Y es que las grandes nevadas que se produjeron esos días en la zona de Estambul provocaron que se tuviera que cerrar el aeropuerto durante tres días y se interrumpieran las conexiones aéreas con la excelente compañía Turkish Airlines con la que volábamos. Afortunadamente se pudo reorganizar el viaje para un par de semanas más tarde. Finalmente, llegamos a Colombo, pasamos sin sobresaltos los trámites de inmigración y nos trasladamos a Kandy, a aproximadamente 3 horas, donde nos alojaríamos nuestra primera noche en los bungalows del hotel Mountbatten. Los bungalows son acogedores, muy completos y están distribuidos alrededor de un antiguo hotel colonial, con mucho sabor y estilo, en una zona tranquila en las afueras de Kandy. El hotel cuenta con una estupenda Infinity pool con unas poderosas vistas del valle.

Templo del Diente de Oro

A la mañana siguiente, empezamos el día con la visita del Templo del Diente de Oro de Kandy, que alberga la famosa reliquia del diente de Buda, la atracción estrella de la ciudad y uno de los lugares sagrados para los budistas de todo el mundo. Nos coincidió con un día festivo y pudimos ver y participar de los rituales tradicionales realizados diariamente por los dignatarios religiosos del templo lleno de fieles haciendo sus ofrendas, donde el orden y el respeto son máximos. Durante la ceremonia, los monjes realizan un recorrido con tambores y flautas alrededor del templo cuyo sonido y el intenso olor a incienso imponen.

Kandy y la experiencia “Leaf to Cup”

Después del almuerzo iniciamos la ruta a Mandaram Nuwara, un pueblo montañoso con plantaciones de té en terrazas a través de un sinuoso recorrido por una de las zonas más bonitas del país, bajo mi punto de vista, a nivel de paisaje. Está situado a 75 km lo que equivale a un recorrido de unas 3 h aprox. en coche desde Kandy. Nuestro hotel para esa noche es una fábrica de té, ahora convertida en un hotel con encanto. El Tea and Experience Factory dispone únicamente de 12 acogedoras habitaciones, una agradable piscina y está ubicado en medio de un impresionante paisaje, con rutas por caminos para pasear en medio de las plantaciones de té. Después de comer, realizamos una divertida actividad de inmersión “Leaf to Cup” (de la hoja a la taza) donde aprendimos todo el proceso, desde la recogida de las hojas de té, acompañados de 3 superwoman con sus cestos atados a la espalda para tener libres las manos, hasta la selección y producción y finalmente la cata. Una experiencia única en medio de un colorido paisaje. Un elegante Bruch en el jardín, seguido de una cena puso fin a un intenso primer día ...

Gal Oya

Al amanecer, nos despertaron los ruidos de fondo y los primeros rayos de sol nos mostraban la bruma subiendo por la montaña y la llegada de los primeros trabajadores a la plantación. Después del desayuno pusimos rumbo a Gal Oya, una zona inmaculada que ha evolucionado con la naturaleza durante innumerables siglos (aproximadamente 120 km: 3h en coche desde Mandaram Nuwara hasta Gal Oya). Los paisajes arrastraban nuestra mirada hacia los arrozales como si se tratara de un decorado de película por la que pasa nuestro autobús, mientras observábamos las primeras labores del día y los niños caminando al colegio nos saludaban extrañados de vernos.

Una parada nos permitió conocer la comunidad indígena de los Veddahs. Se cree que son descendientes directos del príncipe Vijaya (siglos V-VI a.C.), el primer rey de Sri Lanka del que se tiene constancia. Nos enseñaron algunas de sus cuevas, su estilo de vida y sus problemas al haber sido expulsados de su hábitat natural dentro del parque. Hoy nos alojaríamos en un novedoso alojamiento sostenible al 100%: Wild Glamping Gal Oya, un Tented Lodge muy al estilo africano, con todas las comodidades imaginables y un super coqueto baño exterior a cielo abierto con una maravillosa ducha solar... No le faltaba un detalle y está todo decorado con mucho gusto. Nos prepararon un almuerzo buffet y salimos de nuevo super excitados para realizar un safari en lancha por el parque nacional de Gal Oya. Recorrimos el lago originado por la presa, salpicada de islas, observando la fauna de las orillas, una divertida forma de hacer un safari. El final del Safari y del día fue de película con una puesta de sol en un inmejorable spot en la orilla del lago, una cena con productos naturales y ecológicos y una espectacular luna llena que nos iluminaba el camino a nuestra tienda. Sin duda alguna una fantástica forma de acabar este intenso día.

Rajagala

Sri Lanka es una nación que respeta y que pide respeto por su cultura, una cultura que aún tiene muchas gemas ocultas y por enseñarnos, como es el yacimiento arqueológico de Rajagala, localizado en lo alto de la Montaña Cocodrilo (nombre que toma de la forma de cocodrilo acostado que se observa desde la distancia). El yacimiento, es uno de los sitios arqueológicamente intactos más raros de Sri Lanka. Debido a la guerra civil de Sri Lanka, este sitio estuvo descuidado durante casi treinta años, está llamado a ser declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en breve. Se puede ascender por carretera, pero también existen varios senderos de diferente recorrido y dificultad. El recorrido por el yacimiento muestra restos de unas 50 viviendas en las que unos 500 monjes habrían vivido juntos y diversos edificios religiosos, baños y cuevas con grabados. Después de esta interesante visita, cuyo valor real se verá con los años, llegamos a nuestro descanso en las playas de Passikuda en el Índico, ideales para el baño y el paseo, cuando el monzón azota las abarrotadas playas del sur de la isla. Nuestro alojamiento para esta noche es un elegante hotel boutique; el Maalu Maalu Resort & Spa.

Polonnaruwa y P.N. de Minneriya

Polonnaruwa fue la antigua capital medieval de Sri Lanka después de la caída y destrucción de Anuradhapura, tras las invasiones de la India. El recinto se visita con un paso previo por el museo que te ofrece una visión general de las más de 120 hectáreas. La ciudad albergó la residencia de reyes cingaleses desde el siglo XI hasta el siglo XIII. En 1982 se declaró Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, destaca por la conservación de los edificios durante tanto tiempo. Muchos de los monumentos son religiosos, aunque también se han conservado algunos edificios civiles, como por ejemplo la cámara del consejo real. La más famosa de estas obras maestras es el Gal Vihara, con sus famosas tallas en roca de Buda. Destaca el Cuadrángulo Sagrado, que incluye el Vatadage, que se utilizó para proteger el Diente de Buda. Hay varias estupas, entre la que más destaca está la de Rankot Vihara con más de 50 metros de altura. Y los tres Budas de Gal Vihara, que se encuentran esculpidos en una pared rocosa y aparecen en posiciones diferentes. Sentado en posición de meditar; de pie con los brazos cruzados que simboliza la iluminación y acostado (Nirvana) de 15 metros. Nuestro estupendo guía Sitara, nos llevó a ver otro templo fuera del circuito, donde aún se pueden ver frescos con los colores originales. El almuerzo, que nos habíamos ganado sin duda, fue una sorpresa total, en el restaurante Priyamali Gedara, situado junto al recinto. Con un variado menú tipo buffet que te colocabas sobre una hoja de nenúfar, distribuyendo las diferentes comidas alrededor del arroz. Los locales lo van removiendo cada una de ellas con el arroz y lo comen con los dedos. Por la tarde realizamos un safari super divertido por el Parque Nacional de Minneriya en 4x4 viendo elefantes dentro y fuera del parque. Y terminamos con un estupendo sunset de fruta. Nuestro hotel para estas 2 próximas noches fue el fantástico Hotel Aliya Resort & Spa.

Sirigiya y Dambulla

La llamada roca del león de Sirigiya es una de las visitas más esperadas por todos los que hemos venido a Sri Lanka que, con sus 1.200 escalones de subida, son un reto en sí misma. Es sin duda un lugar que transmite mucha fuerza, una fuerza que se siente al tocar las paredes de la roca y que te ayuda a superar tus limitaciones físicas y tus miedos. Situada en el centro del triángulo cultural, Sigiriya es otro excepcional monumento arquitectónico, artístico y de ingeniería de la antigua Sri Lanka. Las vistas son espectaculares y se observan los restos de lo que fue la fortaleza y palacio del Rey Kashyapa , quien después de matar a su padrastro, usó la roca para protegerse del posible ataque de su hermanastro. La subida no es apta para todo el mundo y ya en el regreso se puede acceder a través de una escalera de caracol a la cueva en la que sus frescos representan a las "Damiselas de Sigiriya" que datan del siglo V d.C. y mantienen sus colores originales.

La última tarde la aprovechamos para disfrutar de la espectacular piscina con vistas a Sigiriya y preparar la maleta y ya camino del aeropuerto visitamos las cuevas de Dambulla donde pudimos observar más de 150 estatuas diferentes de Buda repartidas en varias salas-cuevas con frescos en sus muros y techos.

Un punto final para un apasionante recorrido por este interesante país lleno de color y de luz donde todo es bueno; el clima, la comida, los paisajes, las playas, la sonrisa de los locales… Un país con una potente cultura y tradición con muchas riquezas arquitectónicas y naturales y donde la vida salvaje convive con el desarrollo en equilibrio. Me quedó mucho por ver y sin duda, volveré.

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