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La región de Calcídica (Halkidiki), al norte de Grecia, es una península que ofrece todo lo maravilloso de un viaje al Grecia que todo viajero tiene en la cabeza, es decir: mar azul cristalino espectacular y un clima ideal, pero, además, ofrece a quién lo visita un lugar aún poco conocido por los turistas, cargado de historia y de gastronomía sublime.
Y si el viaje coincide además con el evento culinario más importante de Grecia (Kouzina), que se celebra en la época estival, hace que la experiencia se convierta en algo único, y totalmente en la línea de nuestro producto Icárion, “Viaja con el paladar”, aunando viaje y gastronomía.

Imagina conocer lugares tan relevantes histórica y culturalmente como el Monte Athos, o el lugar donde nació el mismísimo Aristóteles, además de disfrutar de un mar intocado. Todo ello combinado con experiencias gastronómicas puras y de altísimo nivel, como, por ejemplo, la visita a una granja tradicional de mejillones y su correspondiente degustación directamente del mar, pues eso es Halkidiki, la Grecia por descubrir, gastronómica e históricamente.
Volamos a Tesalónica, “Makedonia Airport”, capital de la región griega de Macedonia, un lugar donde el susurro de Aristóteles aún se escucha, un lugar lleno de vida callejera, un lugar con un don especial para combinar la tradición con la modernidad, donde el visitante debe de prepararse para descubrir una ciudad inesperada llena de terrazas, calles vivas y en definitiva una vida abierta al mar.
Y de ahí, nos desplazamos hacía el lugar absolutamente idílico que sería nuestro hogar durante el viaje: el Mount Athos Resort. Es el alojamiento exacto con el que literalmente todo viajero ha soñado alguna vez con estar para desconectar del mundo: a pie de mar, con una piscina que no acaba y que se funde con el mar, un servicio lleno de detalles increíbles, una gastronomía digna del restaurante mediterráneo más top, y unas vistas al Monte Athos con unos atardeceres de no olvidar.

Uno de los días, vivimos una de las actividades más especiales de la zona, que es realizar un crucero rodeando el Monte Athos.
El Monte Athos, de más de 2.300 mts, se precipita sobre el mar en la península. Este lugar es sin duda algo único en el mundo, un país dentro de un país, un lugar dónde conviven más de 2.000 monjes ortodoxos griegos, en los 20 monasterios que hay.
Los monasterios se encuentran colgando de las rocas de la montaña, en las faldas de la misma o en la costa. Los monjes que los habitan siguen viviendo de la manera más pura y tradicional que te puedas imaginar, continúan comunicándose de manera ancestral,desplazándose de manera tradicional (con burros), cultivando sus propios productos... es un lugar que verdaderamente se encuentra detenido en el tiempo.

La peculiaridad del Monte Athos se remonta a tiempos lejanos, es un estado con autogobierno y bandera propia, el Estado Monástico de Agion Oros. La montaña está considerada como un monasterio en sí mismo, un lugar único no solo a nivel geográfico, sino también religioso y paisajístico. El acceso está altamente controlado y restringido a las mujeres, por lo que, sin duda, la mejor opción es verlo desde el mar.

Hay muchas teorías sobre el porqué este veto es así, pero la más conocida tiene que ver con una leyenda de la Virgen María, quién a su llegada, maravillada por la belleza pidió a su Jesús que fuera su paraíso, un lugar lleno de paz y se dice que por este motivo es ella la única mujer que puede pisar el estado monástico.
En el crucero alrededor de la montaña, tienes la posibilidad de acercarte mucho y ver los diferentes monasterios, los edificios que los componen y su arquitectura y conocer también las peculiaridades de cada uno que son explicadas de manera concreta.
Los monasterios son diferentes entre sí en tamaño, arquitectura, época, localización… Están amurallados, y todos cuentan con iglesia, receptorio y una parte delimitada para los visitantes autorizados (10 personas de origen ortodoxo y 10 no ortodoxos al día), este dato hace que el acceso se deba tramitar con muchísima antelación (con un mínimo 6 meses).
El inicio y embarque a este crucero tan peculiar se hace desde Uranúpolis, una pequeña localidad típicamente marinera, famosa por su torre bizantina, y por estar llena de vida y de restaurantes tradicionales al aire libre, que te esperan con la más generosa y fresca de las mesas al terminar el paseo.
Otro de los puntos fuertes de este viaje, es visitar el lugar de nacimiento de Aristóteles: el yacimiento arqueológico Ancient Stageira, donde seguiremos literalmente los pasos de Aristóteles, realizando un trekking por la montaña Aristotélica, explorando la montaña en sus más de 1.500 rutas de senderismo y conociendo el lugar donde está el Acrópolis, con las viviendas o el mismísimo lugar donde el filósofo daba sus conferencias, constatando y aprendiendo así, la importancia de su aportación a nuestra historia, política y cultura.
Todo con unas imponentes vistas a la costa griega dignas de los dioses, para terminar la jornada el en pequeño pero interesante pueblo de Olympiada, con la mejor (una vez más) de las gastronomías típicas de la zona, y a pie de un mar imponente.

Todos estos lugares, encuentros y visitas, se combinan de manera casi divina con la gastronomía más espectacular del país, y si el viaje coincide como hemos comentado con Kouzina, el evento gastronómico más importante de Grecia, la experiencia se convierte un auténtico viaje de los sentidos y del paladar, al más puro estilo Icárion.
Vivencias como degustar comida monástica, cocinada de manera tradicional, con productos cultivados en el propio Monte Athos, o vivir la degustación de una cena con los pies directamente en la propia arena de la playa de Ierissós, no lo olvidará quién visite la región de Halkidiki.

O, lo que para mí fue, toda una experiencia gastronómica viajera: visitar una auténtica granja de mejillones, llegando en un barco de pesca tradicional a un lugar que parecía el mismísimo edén, donde se cultivan los mejores mejillones del país, y con probablemente el agua más pura del planeta, pescarlos y degustarlos directamente del mar, no lo olvidaremos tan fácilmente.
Dicen que algunos lugares se quedan en la retina de quién los visita, creo firmemente, que otros, como este, permanecerán además en el paladar del viajero.
No es en vano, que en la mitología griega se asocia la gastronomía divina, relacionada con el néctar, el aceite, el pescado, con la otorgación de la inmortalidad y el deleite, afirmación con la que, después de este viaje, no puedo estar más de acuerdo.
Puedes consultar la programación a GRECIA de Icárion en el siguiente enlace: https://www.icarion.es/es-es/area-geografica/destino/grecia
