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Barrancas del cobre, una aventura por los acantilados al norte de México

Ira Franco

Ira Franco, escritora de viajes, novelista e historiadora del arte

octubre 2025

Ira Franco es escritora de viajes, novelista e historiadora del arte. Durante casi ocho años escribió una columna de viajes donde exploró los lugares más recónditos y fascinantes del territorio mexicano para la revista Muy Interesante (México). Le apasiona conocer las bibliotecas del mundo y caminar las ciudades a pie, sin itinerario ni rumbo fijo.

Índice

  1. El Gran Cañón de la Sierra Tarahumara
  2. La ruta escénica del tren “El Chepe”
  3. Estación Divisadero, de aquí a donde te alcance la mirada
  4. Estación Bahuichivo, al fondo de la barranca
  5. Creel, donde la historia camina junto a nosotros
  6. Chihuahua, donde rugió el mismísimo Pancho Villa
  7. El pueblo rarámuri, “los de pies ligeros”
  8. Para tener en cuenta
  9. Termina esta experiencia en una playa…

¿Qué imagen viene a tu mente cuando piensas en unas vacaciones en México? Quizás fantaseas con una playa soleada, finísima arena blanca y agua cristalina; o caminar por algún pueblo de estilo colonial, entre callejones coloridos, plazuelas, mercados y museos llenos de historia. Pero yo añadiría algo más, una aventura por el norte del país, por el estado de Chihuahua, un paseo por sus majestuosas barrancas y cañones, hogar también de los Rarámuris, un grupo indígena originario de esta zona que conserva, casi intacta, su cultura y tradiciones ancestrales.

Mujer raramuri

El Gran Cañón de la Sierra Tarahumara

Las Barrancas del Cobre son un sistema de veinte cañones interconectados que cubren más de 60 mil kilómetros cuadrados. En algunos puntos, las barrancas llegan a ser hasta dos veces más profundas que el Gran Cañón del Colorado y en temporada de lluvias se pueden ver dos de las cascadas más altas de México, Basaseachi, de 246 metros de altura y Piedra Volada, de 450 metros de altura.

Basaseachi

La ruta escénica del tren “El Chepe”

La ruta hacia las Barrancas del Cobre comienza en las estaciones de tren de “El Chepe”, que, de punta a punta, recorre casi 700 kilómetros y cruza dos estados de la República Mexicana, en un viaje panorámico único en todo el continente americano.

El Chepe

Si decidimos comenzar el viaje desde el estado de Chihuahua, el paisaje tras dejar la ciudad comienza por algunos kilómetros de pastizales dorados en los que muchas veces se puede ver el libre tránsito de la fauna salvaje: hay conejos, venados, coyotes, aves rapaces y con un poco de suerte, algún que otro lobo. Muy pronto, la vegetación se transforma en un tupido bosque de pino, hace más frío y comienzan los puentes que cruzan los ríos, lagunas y valles.

El Chepe

Imperceptiblemente iremos avanzando a través del norte inmenso de México en donde el terreno revela que estamos ya lejos de los trópicos. En las estaciones del tren, a menudo hechas de madera, encontramos indígenas rarámuris ataviados con sus coloridas ropas tradicionales, mujeres con niños enredados en las espaldas. Algunos esperan el tren para transportarse, mientras que otros, esperan a los viajeros para vender dulces o artesanías, o simplemente para observarnos, curiosos de estos peculiares pasajeros.

El Chepe

Estación Divisadero, de aquí a donde te alcance la mirada

Además de las minas de extracción, a estas Barrancas les viene el nombre del tono cobrizo con que se iluminan las paredes de sus acantilados al atardecer, un espectáculo que te deja sin habla.

El mirador de Divisadero es uno de los mejores puntos para apreciar realmente la profundidad del cañón, tomar fotos, comprar souvenirs en los puestos de artesanías y también es un buen lugar para comer: hay que probar las gorditas de chile pasado, de chicharrón o de rajas con queso menonita.Para acompañar se puede tomar pinole, la bebida tradicional de maíz hecha de agua y piloncillo.

De ahí podemos dirigirnos al Parque Barrancas, a unos 30 minutos, donde podemos poner hacer que el cuerpo sienta en carne propia las alturas, transportándote al otro lado del cañón a través de un teleférico, o en una de las tirolinas más largas del mundo. También se puede hacer un descenso a rappel, cruzar puentes colgantes o tirolinas al borde de los acantilados.

Puente colgante y teleferico

Estación Bahuichivo, al fondo de la barranca

Otra parada del tren que vale la pena conocer es Bahuichivo, especialmente porque es el tramo en el que podemos ver las barrancas desde el fondo y no desde lo alto. De allí se puede llegar fácilmente a dos poblados pequeños llamados Urique y Cerocahui. Desde este último se llega hasta el Cerro del Gallego, desde donde se puede admirar una barranca de casi 2 mil metros de profundidad.

Mirador

Quizás la palabra espectacular aquí se queda corta.

Creel, donde la historia camina junto a nosotros

Creel

No hay que perder la oportunidad de caminar por el Pueblo Mágico de Creel, donde hace un siglo, terminaban las vías del ferrocarril que venía del Pacífico. Fue en esta área donde ha florecido el pueblo Rarámuri (también llamados Tarahumaras), entre los bosques y la sierra que esconde altísimas cascadas, como la de Basaseachi, con 246 metros de altura, o la de Rukiraso, cerca de la cual, hay una cueva con pinturas rupestres.

Es un buen lugar para irnos de tour, pues a unos cuantos kilómetros de Creel, se encuentra San Ignacio Arareko, el poblado donde la población es casi enteramente rarámuri y es allí donde se fabrican muchas artesanías que verás por todo el recorrido, como máscaras, textiles, instrumentos musicales, tortilleros de palmilla y piezas de joyería.

En uno de los itinerarios preparados por Icárion a estas tierras se visitan tanto la Misión de San Ignacio como el Lago de Arareko.

Chihuahua, donde rugió el mismísimo Pancho Villa

Ya sea que llegues o partas de Chihuahua capital, bien vale la pena conocer un poco del pasado de esta ciudad, donde vivió un héroe revolucionario de grandes bigotes que sigue siendo famoso, entre otras cosas, por su estilo de vida peligroso, su enfrentamiento contra un batallón estadounidense y dejar que un director de Hollywood filmara sus batallas.

En una tarde se pueden visitar la Casa de Villa, el Centro Cultural Quinta Gameros y el Centro Histórico donde vale la pena ver la Catedral, el Palacio de Gobierno, el Museo Casa Chihuahua y la calle peatonal Paseo Victoria.

Catedral Chihuahua

El pueblo rarámuri, “los de pies ligeros”

Ya que estás de visita en la tierra de los rarámuri conviene saber, por ejemplo, que tienen como práctica común correr (o hacer un paso veloz) en lugar de caminar, para ir a todos lados. El terreno agreste, además de las bajadas y subidas obligatorias de sus barrancas los condicionan para ser unos atletas natos. Por tal motivo, algunos miembros de la comunidad rarámuri, especialmente algunas mujeres, han sido célebres por ganar ultra maratones a nivel internacional. De hecho, la palabra rarámuri significa “corredores a pie” o como se les ha llamado también, “los de los pies ligeros”.

No buscan la velocidad al correr sino resistencia: en sus leyendas tradicionales, se dice que, si el pueblo rarámuri dejara de correr, el mundo podría detenerse.

Raramuris

Para tener en cuenta

  • El estado de Chihuahua es el de mayor extensión territorial en toda la República Mexicana. Para darnos una idea, es un poco más grande en extensión que todo el Reino Unido y es más grande que Dinamarca, Suiza y Bélgica juntos. Por este motivo, las distancias tanto en tren como en carretera pueden tomar tiempo.

Transporte Chihuahua

  • En algunos puntos del viaje en Chihuahua puede hacer frío, sobre todo por las noches, pues se cruzan zonas desérticas.
  • En algunas partes del recorrido hay poca conectividad WiFi por la naturaleza agreste de la zona. ¡Un lujo poco disponible en nuestros días!

Termina esta experiencia en una playa…

Las Barrancas del Cobre son ese destino donde nadie queda indiferente. Ya sea por las impresionantes vistas de los cañones, acantilados y formaciones rocosas o por la experiencia de convivir con su comunidad originaria. Pero si estas vacaciones lucen de por sí perfectas, hay programas pensados para terminar con una estancia corta en Riviera Maya o en el Mar de Cortés.

Playa Riviera Maya

Si no te conformas con leerlo, y también quieres vivirlo, estas son las propuestas que Icárion tiene para ti:

Barrancas del Cobre y Mar de Cortés, un viaje de contrastes

De la Sierra Tarahumara al Caribe

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