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Suiza en tren

Aitziber Pousa-Unanue

Aitziber Pousa-Unanue, Sustainable Tourism Researcher

agosto 2026

Aitziber Pousa-Unanue ha hecho de su pasión por los viajes y su interés por la sostenibilidad el eje de su trayectoria profesional. Doctora e investigadora especializada en turismo y comportamiento del consumidor, estudia cómo las decisiones que tomamos al viajar pueden generar un impacto positivo tanto en los destinos como en el medio ambiente. Su trabajo se centra en promover formas de viajar más responsables, sin renunciar a la calidad de la experiencia turística. Considera que cada viaje es una oportunidad para descubrir nuevas culturas y, al mismo tiempo, reflexionar sobre nuestra huella en el planeta. Recientemente, se erigió como ganadora del premio a la mejor tesis doctoral en el Foro DOCTUR Redintur–Icárion, celebrado en la Universitat de Girona en abril de 2026. Este reconocimiento fue acompañado de un viaje a Suiza como premio.

Índice

  1. Suiza en tren: un país diseñado para disfrutar del viaje
  2. El Swiss Travel Pass: la llave que abre el país
  3. Entre lagos, montañas y aguas termales
  4. El espectáculo del agua en los Alpes
  5. Caminar entre algunas de las montañas más famosas de Europa
  6. El Cervino: la montaña de las montañas
  7. El placer de mirar por la ventana
  8. Cuando el viaje aún guarda una sorpresa
  9. Mucho más que un destino

Suiza en tren: un país diseñado para disfrutar del viaje

Hay destinos que impresionan por sus monumentos, otros por su gastronomía y algunos por la belleza de sus paisajes. Suiza tiene la rara capacidad de reunirlo todo y añadir un ingrediente extra: convertir cada desplazamiento en parte fundamental de la experiencia. Aquí, viajar no consiste únicamente en llegar a un lugar, sino en disfrutar de todo lo que sucede entre medias.

Gastronomía en Suiza

Durante años había visto fotografías de lagos alpinos, trenes panorámicos y cumbres nevadas, pero la realidad superó cualquier expectativa. Lo que encontré fue un país donde montañas, ciudades históricas, pueblos de cuento y medios de transporte conviven de forma tan armoniosa que el propio recorrido termina convirtiéndose en uno de los grandes atractivos.

Atardecer Suiza

El Swiss Travel Pass: la llave que abre el país

Si tuviera que señalar un elemento que transformó por completo la manera de viajar por Suiza, sería el Swiss Travel Pass. Más que un billete de transporte, se convirtió en una herramienta que nos permitió movernos con absoluta libertad entre trenes, barcos, autobuses y numerosos ferrocarriles de montaña.

Esa flexibilidad cambió nuestra forma de viajar. Pudimos improvisar paradas, modificar horarios sobre la marcha y aprovechar trayectos panorámicos sin la sensación de estar pendiente continuamente de reservas o billetes individuales

Y en un país donde los desplazamientos son tan espectaculares como los propios destinos, eso marca una diferencia enorme. Porque pocas veces un medio de transporte forma tanto parte del viaje como ocurre en Suiza.

Entre lagos, montañas y aguas termales

El León de Lucerna

Lucerna fue la mejor introducción posible a esta forma de viajar. La imagen de su famoso puente de madera sobre el río, las fachadas históricas y la presencia constante del lago transmiten una sensación de equilibrio difícil de encontrar en otros lugares. Pero si hay una experiencia que resume perfectamente la esencia de la Suiza central es la excursión al Monte Rigi.

Puente de madera de Lucerna

La combinación de navegación por el Lago de los Cuatro Cantones, ascenso en tren cremallera y caminatas panorámicas ofrece una sucesión constante de paisajes espectaculares. Sin embargo, el recuerdo más inesperado llegó después de la ruta.

Tras varias horas de senderismo, entrar en el balneario de Rigi Kaltbad fue el contrapunto perfecto. Sumergirse en aguas termales rodeadas por montañas alpinas tiene algo casi terapéutico. No se trataba únicamente de descansar, sino de contemplar el paisaje de una forma completamente distinta.

Y cuando parecía que el día no podía ofrecer más, el regreso en ferry al atardecer añadió el toque final. La luz reflejándose sobre el agua y las montañas dibujadas en el horizonte crearon uno de esos momentos que permanecen grabados mucho tiempo después de regresar a casa.

El espectáculo del agua en los Alpes

Si alguien preguntara dónde se percibe con más intensidad la fuerza de la naturaleza suiza, probablemente respondería sin dudar: Lauterbrunnen.

Pocos lugares reúnen tantas cascadas en un espacio tan reducido. El valle entero parece moldeado por el agua. Desde cualquier punto aparecen caídas de agua deslizándose por enormes paredes verticales mientras las montañas dominan el paisaje. Sin embargo, la mayor sorpresa se encontraba en el interior de la roca.

Cascada en los valles suizos

Las Trümmelbach Falls constituyen una experiencia difícil de describir. A diferencia de las cascadas que se observan desde un mirador, aquí el visitante se introduce literalmente dentro de la montaña. El agua procedente de los glaciares desciende con una fuerza extraordinaria por galerías excavadas durante miles de años, creando un espectáculo visual y sonoro que resulta tan fascinante como sobrecogedor. Fue uno de esos lugares que consiguen sorprender incluso cuando uno cree haber visto ya lo mejor del viaje.

Caminar entre algunas de las montañas más famosas de Europa

La región del Jungfrau es probablemente uno de los grandes templos del senderismo alpino. Existen innumerables formas de descubrirla, pero recorrerla a pie permite apreciar detalles que de otro modo pasarían desapercibidos. La ruta entre Grütschalp y Schilthorn fue, sin duda, una de las experiencias más intensas del viaje.

Durante horas avanzamos rodeados de panorámicas que parecían no terminar nunca. Los grandes gigantes alpinos de la región acompañaban constantemente el recorrido mientras los prados, los bosques y los pequeños refugios aparecían repartidos por las laderas. Era imposible caminar demasiado tiempo sin detenerse para contemplar el paisaje.

Montañas Suiza

Tras alcanzar las zonas más elevadas, el descenso en teleférico permitió observar desde el aire buena parte del camino recorrido. Y como colofón, Mürren apareció suspendido sobre el valle mostrando la imagen perfecta del pueblo alpino soñado: chalets de madera, flores en los balcones y montañas dominando el horizonte.

El Cervino: la montaña de las montañas

Hay lugares que no necesitan presentación. El Cervino es uno de ellos. Su silueta es probablemente una de las imágenes más reconocibles de toda Europa y, por muchas fotografías que se hayan visto, ninguna consigue transmitir las dimensiones reales de la montaña.

El Cervino, Suiza

Con poco tiempo disponible para realizar largas rutas, encontramos en Sunnegga la alternativa perfecta. En apenas unos minutos el funicular asciende hasta los 2.288 metros de altitud, ofreciendo unas vistas privilegiadas sobre Zermatt y sobre el Matterhorn.

Fue una de esas experiencias que demuestran que no siempre es necesario realizar grandes esfuerzos para disfrutar de paisajes extraordinarios. A veces basta con encontrar el mirador adecuado y dejar que la montaña haga el resto.

El placer de mirar por la ventana

Una de las mayores sorpresas de Suiza es descubrir que algunos de sus mejores paisajes no se encuentran al final del recorrido, sino durante el trayecto. El Glacier Express y el GoldenPass son claros ejemplos de ello. Más que servicios ferroviarios, son auténticos miradores móviles que atraviesan algunos de los escenarios más espectaculares de los Alpes. Puentes imposibles, pueblos de montaña y valles remotos se suceden continuamente al otro lado de la ventana.

Tunel en la montaña suiza

En ese sentido, ciudades como Chur representan una agradable pausa. Su casco histórico, considerado uno de los más antiguos del país, invita a reducir el ritmo y observar. Incluso la subida en teleférico para contemplar la ciudad desde las alturas permitió descubrir una nueva perspectiva del paisaje alpino que había acompañado todo el viaje.

Cuando el viaje aún guarda una sorpresa

Zúrich fue el último ejemplo de la capacidad que tiene Suiza para reinventarse constantemente. Su elegante casco histórico, las orillas del río Limmat y la tranquilidad de sus paseos junto al lago encajan perfectamente con la imagen que muchos viajeros tienen del país.

Sin embargo, nuestra despedida coincidió con la celebración de la Street Parade, uno de los mayores eventos urbanos de Europa. Lo que esperábamos que fuera una tranquila jornada de visitas se convirtió de repente en una ciudad llena de música, color y miles de personas disfrutando junto al lago. Fue una sorpresa tan inesperada como bienvenida, porque los mejores viajes suelen combinar aquello que planeamos con lo que simplemente sucede.

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Zurich

Mucho más que un destino

Al mirar atrás, lo que más recuerdo de Suiza no son únicamente sus montañas, sus cascadas o sus ciudades. Recuerdo un baño termal tras una larga caminata, el sonido de una cascada oculta dentro de una montaña, la primera visión del Cervino, las horas contemplando paisajes desde un tren panorámico y una fiesta inesperada en pleno corazón de Zúrich.

Arquitectura tradicional suiza

Quizá esa sea la verdadera esencia de Suiza: un país donde cada trayecto tiene algo que ofrecer y donde el viaje termina siendo tan memorable como el destino.

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