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Rotemburgo del Tauber - Ciudad medieval en medio de la naturaleza

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Claudia Weisbrod, Marketing manager de Rothenburg Tourismus Service

abril 2022

Claudia Weisbrod adora la pequeña ciudad de Rotemburgo en Baviera, que ella misma promociona en todo el mundo desde hace 12 años como gestora de marketing de Rothenburg Tourismus Service. Le encanta el ambiente internacional de esta pequeña localidad única, su cercanía a la naturaleza y, sobre todo, le gusta disfrutar de la Aldea Rotemburguesa del Vino en verano.

Índice

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Ciudad medieval en medio de la naturaleza

La estampa urbana de Rotemburgo es única con sus muchas torres y casas entramadas integradas en el verde de la naturaleza, sin olvidar la muralla de la ciudad que rodea todo el conjunto. Desde el “Rothenburg-Blick” se puede disfrutar de unas vistas inolvidables de esta pequeña ciudad bávara. Este mirador, que muestra a la localidad rodeada de campos verdes, es un destino muy popular para hacer excursiones o pícnics. Rotemburgo tiene una magnífica red de rutas de senderismo de extraordinaria belleza. Trece rutas muy cuidadas, señalizadas a lo largo de todo su recorrido, invitan a explorar a pie esta ciudad medieval y la amplia zona del Landhege, la antigua construcción defensiva que rodea Rotemburgo. Además, la ciudad también tiene una red de rutas ciclistas totalmente acondicionada que permite disfrutar del paisaje pedaleando.

Ciudad medieval en medio de la naturaleza

Rotemburgo es una pequeña ciudad medieval con muchos años de historia, ya que fue fundada aproximadamente en el año 970. Sus callejuelas de casas entramadas hacen que la visita a Rotemburgo sea una experiencia muy especial. La mayor parte de las calles están adoquinadas y las fachadas de las casas traen a la memoria tiempos pasados.

Pero la visita a Rotemburgo no sería completa si uno no se detuviera un par de minutos ante sus edificios para imaginarse su historia.

Además de sus peculiaridades históricas, la gastronomía enológica y la proximidad a la naturaleza son aspectos esenciales en Rotemburgo del Tauber. Caminar, ir en bici o simplemente dar un relajado paseo por la muralla histórica de la ciudad… en Rotemburgo uno disfruta enseguida de la tranquilidad y todo el mundo encuentra su rincón favorito. La calidad de las visitas guiadas temáticas también es única: el sereno traslada a sus oyentes a tiempos pasados de forma muy amena, al igual que Walburga, la viuda de un artesano, o el guía de las ánimas de Rotemburgo.

El lugar más conocido de Rotemburgo

Probablemente el Plönlein es el lugar más conocido de Rotemburgo, una auténtica estrella mundial: empezando por “Pinocho”, el clásico de Walt Disney de 1940, su arquitectura ha sido copiada una y otra vez por artistas, arquitectos y diseñadores a la hora de crear un decorado típico de la Europa medieval.

El Plönlein (nombre que se puede traducir como “pequeña plaza junto al pozo”) está compuesto por dos torres y una antigua casa inclinada de paredes entramadas con un pozo delante. Desde el Plönlein se pueden explorar las viviendas históricas más bellas del casco antiguo. Saliendo de esta plaza por la Untere Schmiedgasse los visitantes llegan enseguida a la Alter Stadtgraben (en alemán: antiguo foso de la ciudad). Esta callejuela no se llama así por casualidad ya que, después de la ampliación de la ciudad en el pasado, el foso de la muralla originaria fue terraplenado en esta zona para construir nuevas viviendas.

La muralla de Rotemburgo

Una peculiaridad de la ciudad consiste en que se puede transitar por la muralla. Rodea toda la ciudad y los visitantes pueden salir y entrar del casco antiguo a través de unas cuantas puertas pequeñas abiertas en ella. Además, también pueden caminar sobre la muralla. El recorrido en torno a todo el casco antiguo suma cuatro kilómetros en total y se tarda aproximadamente dos horas y media en completarlo.

Una peculiaridad de la ciudad consiste en que se puede transitar por la muralla. Rodea toda la ciudad y los visitantes pueden salir y entrar del casco antiguo a través de unas cuantas puertas pequeñas abiertas en ella. Además, también pueden caminar sobre la muralla. El recorrido en torno a todo el casco antiguo suma cuatro kilómetros en total y se tarda aproximadamente dos horas y media en completarlo.

La iglesia de San Jacobo

La iglesia de San Jacobo impresiona al visitante con un interior fastuoso. Debido a su emplazamiento se considera parte de las construcciones defensivas de la ciudad. El nombre lo deja bien claro, esta ciudad forma parte del Camino de Santiago y cada año acuden unos 1.000 peregrinos a esta iglesia que, además, alberga un tesoro muy especial: el órgano Rieger de San Jacobo es uno de los más grandes de toda Baviera. A lo largo del año se organizan en la iglesia breves conciertos de órgano gratuitos. Y durante el Adviento existe la posibilidad de escuchar conciertos de 30 minutos que sin duda impresionarán al viajero.

La puerta del castillo

El nombre 'puerta del castillo' probablemente llame a engaño. Hace mucho que no hay ningún castillo en Rotemburgo, el antiguo castillo de los Hohenstaufen fue destruido en el pasado. Allí donde se levantaba antes esa construcción se despliega ahora uno de los grandes atractivos de la ciudad: el jardín del castillo. También recibe el nombre de oasis verde de la ciudad y es un lugar muy especial. Nada más entrar en este jardín a través de la puerta del castillo, el viajero puede disfrutar de bellas panorámicas del valle del Tauber desde los miradores situados a derecha e izquierda. Además, a la izquierda se levanta el único edificio que se ha conservado del castillo y que hoy en día está considerado como un monumento conmemorativo.

Un lugar especialmente bello es el parterre de estatuas del jardín del castillo. Junto a una fuente en la que chapotea el agua hay representaciones de las cuatro estaciones rodeadas de aromáticas flores. Al fondo se levantan los muros y torres del barrio del hospital como decorado perfecto para tomar una instantánea.

La plaza del mercado

Un logrado efecto sorpresa: después de recorrer las estrechas callejuelas del casco antiguo de Rotemburgo del Tauber, el visitante se encuentra de repente en el centro de la ciudad, en la plaza del mercado con su gigantesco ayuntamiento. Todo este conjunto arquitectónico expresa el antiguo orgullo ciudadano de la población de Rotemburgo. Con su escalinata y su fachada renacentista, el ayuntamiento de Rotemburgo parece un edificio palaciego monumental en medio de la estampa romántica que ofrecen las casas entramadas que lo rodean. Pero en Rotemburgo no les bastaba con tener un restaurante en el sótano del ayuntamiento y por eso la imponente taberna del ayuntamiento preside la plaza el mercado. Todo el que quiera contemplar Rotemburgo del Tauber a vista de pájaro debe subir los 220 escalones de la torre del ayuntamiento, desde su plataforma panorámica se divisa una magnífica vista de la ciudad en dirección al valle del Tauber y a los montes de Frankenhöhe. No hay que dejar pasar la oportunidad de hacer un alto en la propia plaza del mercado para degustar en alguno de los numerosos cafés el famoso pastel de Rotemburgo, que tiene forma de bola de nieve.

La Navidad en Rotemburgo

Las callejuelas de Rotemburgo invitan a perderse en ellas. Y en el casco antiguo sobre el Tauber existen multitud de tiendas donde comprar un regalo o un souvenir. Para aquellos que busquen un producto exclusivo que solo se venda en Rotemburgo del Tauber, la iniciativa “Handmade in Rothenburg” tiene mucho que ofrecer. Además, productos hechos a mano, como cerámica, juguetes de madera o joyas, despiertan la admiración de los visitantes. La Herrngasse de Rotemburgo del Tauber atrae como un imán a amantes de la Navidad de todo el mundo. El motivo: Käthe Wohlfahrt ha abierto aquí su famosa aldea navideña. El coche rojo cargado de regalos aparcado en la calle señala el camino y es un bonito motivo para hacer fotos de recuerdo. Aunque el termómetro marque 40 grados en verano, nada más entrar en la tienda uno se siente como si estuviera en un país de las maravillas invernal: en la aldea navideña de Käthe Wohlfahrt se pueden adquirir bolas de cristal, cascanueces, candelabros o pirámides de madera. Y a veces un tornero muestra en vivo su oficio en la tienda de la Herrngasse.

Derechos fotográficos:

1ª imagen: © Frischmuth.

2ª imagen: © James Derheim.

3ª imagen: © Rothenburg Tourismus Service.

4ª imagen: © Frischmuth.

5ª imagen: © Frischmuth.

6ª imagen: © Rothenburg Tourismus Service, W. Pfitzinger.

7ª imagen: © Rothenburg Tourismus Service, W. Pfitzinger.

8ª imagen: © Käthe Wohlfahrt.

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