Puesta de sol en el continente africano

Memorias de África y su huella imborrable en el corazón de Kenia

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Lola Mellado, Product Manager África de Icárion

julio 2025

Product Manager para África y Oriente Medio en Icárion, Lola lleva más de 20 años trabajando en el sector turístico, pero sintió la llamada de África mucho antes. Llevaba toda su vida soñando con hacer un safari y cuando por fin en 2008 tuvo la oportunidad de viajar a Kenia su vida cambió para siempre. Dejó su trabajo como periodista y luchó hasta conseguir una oportunidad como especialista en el continente del que se había enamorado. Siempre está planificando su próximo viaje a África.

Índice

  1. La historia que enamoró al mundo
  2. Lugares de Kenia que aparecen en la película (y que puedes visitar)
  3. El impacto de la película en el turismo en Kenia
  4. El legado emocional: una África soñada
  5. ¿Y hoy? La historia continúa
  6. En resumen

Memorias de África

Cuando Memorias de África (Out of Africa, 1985) se estrenó en cines hace ya casi cuatro décadas, pocos podían imaginar el impacto duradero que tendría no solo en el cine, sino en un país entero. Kenia no solo fue el telón de fondo de esta historia de amor y pérdida, sino que se convirtió en protagonista silenciosa de un fenómeno que marcaría a generaciones de viajeros. Cuando vi la película por primera vez era muy pequeña y no recuerdo que la historia de amor me impresionara especialmente, era demasiado joven para entender la compleja dinámica entre la baronesa, su marido y su amante. Lo que sí recuerdo con claridad es cuánto me impresionó aquel paisaje, aquel vuelo en avioneta sobrevolando la sabana y el lago Nakuru, mientras sonaba una canción que aún me eriza la piel. Ese día supe que llegaría el momento en que visitaría Kenia, aún no sospechaba que, como la de Karen, mi vida estaría unida a esos paisajes y esa maravillosa gente, para siempre.

Alguna vez he viajado a Kenia acompañando a agentes de viaje, con muchísima experiencia, que seguramente pensaban que nada podía sorprenderles o emocionarles. Pero entonces, alrededor de la hoguera, bajo el cielo plagado de estrellas, saqué el teléfono y puse a todo volumen "Main Title (I Had a Farm in Africa)", rodaban lágrimas como puños. Magia pura.

Noche estrellada en Kenia

Cuántas veces me han solicitado un viaje al estilo Memorias de África. Me sigue sorprendiendo la relación entre la película y el auge del turismo en Kenia, sin duda es un caso emblemático de la influencia del cine en nuestras elecciones. El cine nos hace soñar y ¿quién no quiere vivir un sueño?

La historia que enamoró al mundo

Basada en el libro autobiográfico de Karen Blixen (escrito bajo el seudónimo Isak Dinesen), Memorias de África narra la vida de esta escritora danesa durante los años que pasó en Kenia en la primera mitad del siglo XX. Su plantación de café, su relación con los kikuyus, y su romance con el aventurero británico Denys Finch Hatton (interpretado por Robert Redford en la película), forman la trama emocional que tan brillantemente capturó Sydney Pollack en la gran pantalla, con Meryl Streep como Blixen.

Pero más allá del drama y la belleza literaria, lo que verdaderamente impactó al público fue la majestuosidad del paisaje africano, capturado con una sensibilidad cinematográfica que todavía hoy emociona. Las vastas llanuras del Valle del Rift, las colinas de Ngong, la fauna salvaje y la luz dorada del atardecer... Kenia brillaba con fuerza, y lo hizo frente al mundo entero.

Atardecer en Kenia

Lugares de Kenia que aparecen en la película (y que puedes visitar)

Uno de los mayores legados de la película es haber convertido ciertos lugares reales en meca turística para los amantes del cine, la historia y la naturaleza africana. Aquí algunos de los puntos clave que aparecen (o están íntimamente ligados) a la historia:

1. Las Colinas de Ngong

Probablemente, la imagen más emblemática de la película es la vista de las colinas que se elevan suavemente al suroeste de Nairobi. En la vida real, es aquí donde descansan los restos de Denys Finch Hatton, y donde se colocó una cruz memorial en su honor.

2. La Casa de Karen Blixen

Situada en el barrio de Karen (que debe su nombre a la escritora), a unos 20 km del centro de Nairobi, la antigua casa de Blixen se ha convertido en un museo dedicado a su vida y obra. En el interior se conservan muebles originales, fotografías, objetos personales e incluso elementos utilizados en el rodaje de la película.

El jardín y la plantación de café se mantienen parcialmente, lo que permite al visitante tener una experiencia bastante cercana a lo que debió ser vivir allí en los años 20.

Cada vez que viajo a Kenia, reservo una noche extra en Nairobi para poder visitar la casa. La primera vez que la vi fue como encontrarme inmersa en la película, incluso podía escuchar en mi cabeza la voz de Meryl Streep recitando aquellas primeras líneas: “Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong…".

3. Reserva Nacional de Masái Mara

Aunque en la película no se menciona explícitamente, gran parte de las escenas de safari se filmaron en las inmediaciones del Masái Mara, una de las áreas protegidas más espectaculares de África. Hoy es el destino estrella de los safaris en Kenia y hogar de los “Cinco Grandes” (león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte). Seguro que a nadie sorprende que este sea uno de los parques más fotografiados del mundo. El Masái Mara es descaradamente bello y dramático. Cada día es diferente, es especial, es un privilegio. Si existe el paraíso, seguramente se parezca al Masái Mara.

Guepardo

4. Reserva Natural de Shaba

Parte del rodaje se trasladó a esta reserva menos conocida, en el norte de Kenia. Sus paisajes volcánicos, sus fuentes naturales y la vida salvaje la convierten en una joya para los amantes de lo auténtico. Aquí se rodaron algunas de las escenas más íntimas entre Karen y Denys y es uno de mis parques favoritos.

Las reservas nacionales de Samburu, Buffalo Springs y Shaba abarcan 537 km2 a los dos lados del río Ewaso Ngiro. Estas reservas, aunque menos conocidas que el Masái Mara, constituyen un ecosistema bellísimo y único., donde podemos avistar especies que no se encuentran en ningún otro parque, como la cebra de Grevy o el gerenuk, también conocido como "antílope jirafa", un animal muy peculiar por su aspecto y comportamiento puesto que es capaz de ponerse a dos patas para alcanzar las ramas más altas. Fue el primer parque que conocí y tiene un lugar muy especial en mi corazón. El primer día que desperté estando de safari y vi por la terraza a los monos jugando entre los árboles, a los cocodrilos descansando en el río, a los elefantes vagabundeando en la distancia y escuché por primera vez el canto del ibis, me sentí en la piel de Karen, enamorándome de África por primera vez.

Generuk

El impacto de la película en el turismo en Kenia

Antes de 1985, Kenia ya era conocida como destino exótico para viajeros de largo recorrido y amantes de los safaris. Sin embargo, fue con Memorias de África cuando el país entró con fuerza en el imaginario colectivo internacional como sinónimo de aventura, belleza natural y romanticismo africano.

Algunos efectos concretos:

  • Incremento significativo del turismo europeo y norteamericano entre 1986 y 1990, especialmente de viajeros culturales y de alto poder adquisitivo.
  • Nacimiento de rutas turísticas temáticas, centradas en Karen Blixen, sus lugares de vida y los escenarios de la película.
  • Revalorización de Nairobi como punto de entrada a safaris de lujo.
  • Auge del turismo femenino en solitario o en grupos pequeños, inspirado por la figura de Blixen como mujer fuerte, viajera y adelantada a su tiempo. Aunque no fue la única. Muchas mujeres fuertes y valientes han dejado su impronta en África. Pero esto será tema para otro post. Hoy la protagonista es Karen.

Mujer disfrutando de safari en África

En términos de marketing turístico, Memorias de África fue una campaña sin precedentes, gratuita, emocional y duradera.

El legado emocional: una África soñada

Lo que diferencia a esta película de otras historias filmadas en África es el tono melancólico y romántico con el que retrata no solo a los personajes, sino al continente mismo. No es un retrato políticamente correcto ni libre de colonialismo (algo que hoy se revisa con otros ojos), pero sí es profundamente evocador. Para miles de personas, entre las que me incluyo, su primer deseo de pisar África nació con esa banda sonora de John Barry y la voz de Meryl Streep narrando “I had a farm in Africa...”.

Kenia ha sabido mantener ese espíritu. Muchos lodges de safari, campamentos y agencias siguen refiriéndose a la película en sus experiencias: cenas a la luz de las velas al estilo colonial, desayunos en la sabana, vuelos en globo como los de Finch Hatton…

Desayuno en safari

Siempre me ha sorprendido el cariño con el que la gente de Kenia se refiere a Karen Blixen. Recuerdo que una vez un guía me dijo que "había sido la primera persona que había tratado a los kenianos como seres humanos". Y es que, por mucho que nos sorprenda, durante la época del colonialismo, una época oscura que hoy en día nos cuesta entender, una baronesa se presentó en el Club de Caballeros, al que no tenía permiso de entrada, y se puso de rodillas, delante de aquellos hombres a los que no soportaba, para pedir que cuidaran de los que ella consideraba su gente.

¿Y hoy? La historia continúa

Cuarenta años después, Memorias de África sigue teniendo tirón. Ya no es la referencia más moderna ni es el tipo de película que atrae a un público joven, pero su valor simbólico está intacto. Muchos viajeros de 40, 50 o 60 años reconocen que su decisión de ir a Kenia estuvo marcada por lo que sintieron al verla.

Además, en 2025, con el 40 aniversario del estreno, algunas iniciativas culturales y turísticas han comenzado a recuperar la película como excusa perfecta para hablar del destino, su historia y su potencial. Proyecciones especiales, circuitos temáticos, reediciones literarias… todo vuelve.

Por eso, me hace tanta ilusión que la película regrese al cine, precisamente de la mano de Icárion. Este otoño proyectaremos la película reeditada en formato digital en 7 ciudades, para que los compañeros agentes de viajes puedan volver a verla o, tal vez, descubrir esta preciosa historia por primera vez.

Porque merece la pena ver esos espectaculares paisajes en pantalla grande y escuchar esa hermosa banda sonora con el sonido envolvente que solo una sala de cine puede proporcionar.

Sé que muchos de mis compañeros —sobre todo los que vean la película por primera vez— saldrán pensando que ellos también quieren conocer la tierra que enamoró a Karen.

En resumen

Memorias de África no es solo una película: es una postal emocional que transformó para siempre la imagen de Kenia en el mundo. Fue, y sigue siendo, una carta de amor a un país de paisajes infinitos, historias profundas y gente acogedora.

Dicen que en sus últimos años de vida y ya de regreso en Dinamarca, la baronesa salía a su terraza, con una copa de vino en la mano, y miraba en dirección a África, de vuelta a una granja a los pies de las colinas de Ngong. Solo puedo sentir simpatía por Karen puesto que yo, cada día de mi vida, pienso en África y no veo el momento de regresar.

La sonrisa de los niños keniatas

Si alguna vez has soñado con África, con ese viento cálido entre acacias, con el silencio que solo rompe un elefante en la distancia… es muy probable que esa semilla la plantara, sin que lo supieras, esta película.

Y ahora, casi cuatro décadas después, sigue siendo una excusa maravillosa para viajar, recordar y dejarse llevar.

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