Salida en vuelo regular destino Zúrich. Zúrich es una de las principales puertas de entrada a Suiza y reconocida por su eficiencia y conectividad. Desde el aeropuerto, se toma un tren hacia Interlaken, atravesando paisajes que parecen sacados de una postal: colinas verdes, pueblos con casas de madera y vistas lejanas de los Alpes. El trayecto dura aproximadamente dos horas y ofrece una primera impresión del sistema ferroviario suizo, reconocido por su puntualidad, limpieza y eficiencia. Llegada a Interlaken. Esta ciudad, cuyo nombre significa “entre lagos”, está situada entre el lago Thun y el lago Brienz, y es famosa por ser la puerta de entrada al macizo del Jungfrau. Por la tarde, se recomienda pasear por la Höhematte, un parque central con vistas directas al Jungfrau, donde a menudo se pueden ver parapentes descendiendo desde las montañas. También se puede visitar el Casino Kursaal, un edificio histórico rodeado de jardines, o disfrutar de una cena en alguno de los restaurantes locales que ofrecen cocina suiza tradicional. Alojamiento.
Desayuno en el hotel. Este día está dedicado a una de las experiencias más emblemáticas de Suiza: la visita al Jungfraujoch, conocido como el “Top of Europe”. Desde Interlaken, se toma el tren hacia Lauterbrunnen o Grindelwald, dos encantadores pueblos alpinos, y desde allí se conecta con el tren de cremallera que asciende hasta la estación de Jungfraujoch, situada a 3.454 metros sobre el nivel del mar. Durante el ascenso, el paisaje cambia de forma espectacular: los verdes valles dan paso a bosques alpinos, y finalmente a glaciares y picos nevados. El trayecto incluye túneles excavados en la roca y estaciones intermedias con miradores. Al llegar al Jungfraujoch, se puede visitar el Palacio de Hielo, una galería subterránea tallada en el glaciar, caminar por la plataforma de observación Sphinx, y disfrutar de vistas panorámicas del glaciar Aletsch, el más largo de los Alpes. La sensación de estar rodeado de nieve y hielo en pleno verano es verdaderamente inolvidable. También hay exposiciones interactivas sobre la historia de la construcción del ferrocarril y la geología de la región. Tras explorar esta maravilla natural, se regresa a Interlaken por la misma ruta. La tarde puede aprovecharse para descansar o para disfrutar de una cena tradicional suiza, como una fondue de queso, un rösti crujiente o una raclette. Alojamiento.
Desayuno en el hotel. El tercer día comienza con un viaje en tren por la famosa Golden Pass Line, una ruta panorámica que conecta Interlaken con Lucerna atravesando el paso de Brünig. Se aborda el Luzern-Interlaken Express, un tren moderno con ventanas panorámicas que permiten disfrutar plenamente del paisaje alpino. El trayecto dura aproximadamente dos horas y media, y ofrece vistas de lagos cristalinos, bosques densos y montañas escarpadas. Lucerna es una ciudad que combina historia, cultura y belleza natural. Su famoso puente de madera cubierto, el Kapellbrücke, construido en el siglo XIV, es uno de los monumentos más fotografiados de Suiza. También se recomienda visitar la Torre del Agua, el Monumento al León, tallado en roca en honor a los guardias suizos caídos en la Revolución Francesa, y el casco antiguo, con sus edificios pintados y plazas animadas. Lucerna también ofrece una vibrante vida cultural, con museos, galerías y conciertos. Por la tarde, se puede pasear por el lago de Lucerna, tomar un café en alguna terraza con vistas al agua, o visitar el Museo Richard Wagner, ubicado en una villa junto al lago. La ciudad es también conocida por su ambiente relajado y su excelente oferta gastronómica, que incluye platos como el “Luzerner Chügelipastete”, una empanada rellena de carne y champiñones. Alojamiento.
Desayuno en el hotel. Este día está reservado para actividades opcionales o descanso. Gracias al Swiss Travel Pass, se puede realizar una excursión gratuita al Monte Rigi, conocido como la “Reina de las Montañas”. Para llegar, se toma un barco desde Lucerna hasta Vitznau, y desde allí se asciende en tren cremallera hasta la cima, situada a 1.800 metros de altitud. Desde la cima del Monte Rigi se obtienen vistas espectaculares del lago de Lucerna, los Alpes suizos y, en días despejados, incluso de la Selva Negra en Alemania. Hay senderos bien señalizados para caminatas suaves, zonas de picnic y restaurantes panorámicos. También se puede visitar el balneario de Rigi Kaltbad, donde se ofrecen baños termales con vistas a las montañas. Quienes prefieran quedarse en Lucerna pueden visitar el Museo Suizo del Transporte, uno de los más completos de Europa, con exposiciones sobre trenes, aviones, barcos y automóviles. También es posible hacer compras en las boutiques del centro, que ofrecen desde relojes suizos hasta chocolates artesanales. Alojamiento.
Desayuno en el hotel. Hoy tendremos una experiencia de viaje única combinando barco y tren panorámico. Por la mañana, se embarca en un barco a vapor que navega por el Lago de los Cuatro Cantones, uno de los lagos más bellos de Suiza. Durante el trayecto hacia Flüelen, se pueden admirar paisajes de montañas, pueblos ribereños y bosques que parecen sacados de una postal. Este lago tiene una gran importancia histórica, ya que sus orillas fueron testigo de la fundación de la Confederación Suiza en el siglo XIII. Al llegar a Flüelen, se aborda el Gotthard Panorama Express, un tren panorámico que atraviesa el histórico túnel de Gotthard, una obra maestra de la ingeniería ferroviaria que conecta la Suiza alemana con el cantón Tesino, de habla italiana. El contraste cultural y paisajístico es notable: se pasa de los paisajes alpinos a un entorno más mediterráneo, con vegetación más exuberante y arquitectura de estilo italiano. La llegada a Lugano marca el inicio de una nueva etapa del viaje. Esta ciudad, situada a orillas del lago del mismo nombre, ofrece un ambiente cálido y relajado. Su centro histórico está lleno de plazas con cafés al aire libre, calles empedradas y arquitectura italiana. Se recomienda visitar el Parque Ciani, el Monte Brè o simplemente pasear por el muelle. También se puede disfrutar de la cocina del Tesino, con influencias italianas, como la polenta, el risotto o los vinos locales. El alojamiento se realiza en Lugano.. Alojamiento.
Desayuno en el hotel. A la hora deseada salida en tren de regreso a Zúrich, completando así el recorrido circular por Suiza. El trayecto dura aproximadamente dos horas y media, y permite disfrutar una vez más de los paisajes suizos. Dependiendo del horario del vuelo, al llegar a Zúrich, se puede aprovechar el tiempo libre para explorar el centro de la ciudad. Zúrich es conocida por su calidad de vida, su arquitectura moderna y su casco antiguo bien conservado. Se recomienda visitar la Bahnhofstrasse, una de las calles comerciales más exclusivas del mundo, o relajarse a orillas del lago Zúrich, donde hay senderos, zonas verdes y cafés con terrazas. También es posible visitar el Museo Nacional Suizo, ubicado en un edificio de estilo neogótico. Salida en vuelo regular destino ciudad de origen. Fin de los servicios contratados.
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