Early Safari y desayuno en el río, Mercado Aitong, Rinoceronte y Puesta de Sol en el Mara (Pensión Completa)
Muy temprano iniciaremos un safari desde el río que por
partir ya de la propia sabana cuando aun nadie circula por
aquellas tierras, se convierte en una experiencia especial
y nuevamente única. Dónde y cómo es el desayuno
sorpresa que los Masais nos tienen preparado nos dejará
boquiabiertos, sí, una vez más. Tras la vuelta al Camp
visitaremos, el día que se celebra, a pocos kilómetros del
Camp en la pequeña población de Aitong, el mercado
semanal de ganado, ropa, enseres, frutas y verduras. Sin
duda, para nosotros, los únicos no autóctonos de la zona,
es una experiencia impactante y auténtica. Ver como
comercian, hacen trueque, conversan, cada uno con su oficio... una maravilla para los sentidos. Por la tarde visitaremos la cercana montaña en la que están custodiados,
pero en semi libertad los últimos ejemplares de rinoceronte negro del Mara. De vuelta al Camp disfrutaremos
de un atardecer en ensueño en la sabana. El atardecer es
uno de los momentos más bellos en la sabana, Mientras
has disfrutado de un safari al atardecer, los guerreros te
conducen primero en coche y un tramo final a pie, hasta
una acacia en un enclave muy especial perfecto para
disfrutar del atardecer nuevamente rodeado de animales
que obvian tu presencia. Los Masais han hecho un fuego
y te esperan con un picnic y bebidas para disfrutar de
una puesta de sol que nunca olvidarás. Podrás beber una
cerveza, un combinado bien frio con hielo, refrescos o zumos, una copa de vino, mientras recuerdas el maravilloso
día que has disfrutado en la sabana. Cuando las últimas
luces del día se apagan, el camino de vuelta al Camp te
parecerá un sueño no vivido, pero habrá sido real. Tras la
relajada y agradable cena después de un día intenso de
actividades, los guerreros Masai nos invitan, como cada
noche, a acompañarlos alrededor del fuego, un símbolo
poderoso para ellos. Alrededor del fuego surgen historias,
te cuentan tradiciones, descubres su sentido del humor,
simplemente disfrutas de la noche y su compañía. De
repente, de la oscuridad del bosque donde se encuentra
el campamento aparecen los guerreros ataviados con sus
mejores trajes de intensos colores, sus collares y lanzas y
alrededor del fuego bailan y cantan sus danzas ancestrales, saltan y te invitan a danzar con ellos. Es una experiencia mágica, auténtica. Convives con ellos durante toda la
estancia, te hacen sentir uno de ellos todo el tiempo y
aprendes a cada instante.