Sao Paulo
Desayuno. Iniciamos nuestra visita guiada por los puntos más emblemáticos. La primera parada es la Estación de la Luz, una joya arquitectónica que marcó la historia del ferrocarril brasileño y el auge del café, motor económico de la ciudad en el siglo XIX. Desde allí, el recorrido lleva a la Catedral da Sé, un imponente templo neogótico cuya construcción tardó más de 40 años y que hoy es uno de los símbolos de la fe católica en Brasil.
El Teatro Municipal es otra de las paradas destacadas: inspirado en la Ópera de París, su fachada ornamentada y su importancia en la vida cultural paulista lo convierten en un ícono. El paseo culmina en el Mirador Santander, desde donde se obtiene una panorámica de 360 grados de Sao Paulo, revelando la magnitud de esta metrópolis interminable.
Tarde libre, y nada mejor que caminar por la Avenida Paulista, epicentro financiero y cultural, llena de museos, librerías, cafeterías y murales de arte urbano. Aquí se puede degustar desde alta gastronomía hasta la famosa pizza paulista, considerada de las mejores fuera de Italia.